-Pasele caballero, si hay variedad.
Asi empieza la noche, una noche que no es mas que el reflejo de la soledad sentida y la inseguridad de hablarle a una mujer normal.
Entramos al lugar, donde la luz negra y la obscuridad son las mejores aliadas para aquellas que venden sus besos y caricias por tragos, besos y caricias que en un rato mas estare comprando.
Tomamos asiento, de preferencia lejos de la pista, me gusta ver todo el panorama; se acerca el mesero y empieza una conversacion tantas veces dicha que las palabras empiezan a perder el sentido, como una lección de historia aprendida mas por repeticion que por razon y conciencia.
-Les ofrezco algo para tomar caballeros?
-Dos etiquetas negras en las rocas por favor
-Enseguida caballeros.
Mientras esperamos los tragos cada uno empieza su busqueda, observando el lugar, discretamente, como quien ve de reojo el escote de una mujer o la prenda femenina que se asoma de un pantalon a la cadera pero aqui todo eso esta a simple vista, lo hacemos asi porque en este lugar la indiferencia es un arma.
Llegan los tragos y exactamente cinco minutos despues llegan las primeras acompañantes, si juegan bien sus cartas pueden ser las unicas de la noche, sino, aquella del fondo podria ser la elegida de hoy.
Antes de que tomen asiento las escaneo, de arriba a abajo, elijo a la que mas me gusta de las dos y entonces empieza el juego.
-Hola! Me llamo Heater.
Heater? En serio? Que creen que con ponerse nombre raros y en ingles seran mas sexys? O no se les van a notar las raices? Sus origenes? Que por cambiarse el nombre seran tratadas diferente?.
-Hola...Heater, como estas?.
-Bien, y tu? No me vas a decir tu nombre? Como te llamas? A que te dedicas?.
Como me llamo? Quien soy?Hoy puedo ser quien yo quiera, desde el estudiante que esta a punto de acabar la carrera con un trabajo de medio tiempo hasta el joven empresario que disfruta el cierre de un trato de grandes cantidades de dinero...es la ventaja de estar en los veintitantos, puedo ser lo que yo quiera.
-Soy Damian y soy contador.
Y asi arranca el juego de ambos, Su meta es mi dinero, todo el que ella pueda sacar, mi meta es un poco mas complicada, mi juego es conquistarla, curioso, a las mujeres normales se me dificulta mucho hablarles, pero a ellas, el saber que no tienes nada que perder es un insentivo.
-Me invitas una copa?.
Que? Tan rapido? Sin platica? Coqueteo? La vaga esperanza de llevar esto mas alla de solo un trato cliente/empleada.
-Mira, voy llegando, dejame ver que mas hay y regresas te parece?.
Se retira como quien acaba de perder una batalla, sin mirar atras con la esperanza de encontrar a un tonto que le satisfaga su necesidad economica sin tanto esfuerzo de ella satisfacer la necesidad del tonto.
Me quedo solo y regresamos al juego de la observacion pero esta vez me toca mover la pieza a mi.
Veo que la de la esquina del principio se me queda viendo, le regreso la mirada y sonrie, con una sonrisa que me vende un poco de inocencia y alegria, le sonrio y con la cabeza le hago un gesto para que se acerque, ella se levanta y consigo escanearla, es perfecta.
-Hola! Me llamo Madison.
-(Otra que se pone nombre raro) Damian, mucho gusto.
-Vi que estabas con alguien mas, que bueno que te dejo porque desde que entraste me gustaste mucho.
-(Empieza el juego) En serio? Pues te soy sincero yo no te habia visto (la indiferencia, el arma de este lugar) pero ahora que estas aqui no pienso dejarte ir.
Despues de unos minutos, llega el momento de la primer copa, me gusta, me divierte y quiero pasar mas tiempo con ella.
-Mesero! Una copa para la dama.
Ella pide su trago y mientras llega, las caricias, los besos y los roces suben de tono.
Despues de unos cuantos tragos, la noche se acerca a su fin y con esto el cierre del juego, ella ha jugado bien y yo obtengo mi recompensa despues de tantos tragos pagados, se convirtio en mi novia, mi princesa, mi inspiracion y estoy seguro de que en algun punto hasta en mi prometida y futura esposa, yo para ella soy apuesto, exitoso, divertido y hasta un poco "perro".
-Lo siento Madison pero ya me tengo que ir.
-No! No te vayas, por favor quedate un rato mas.
-No puedo, en verdad que si me gustaria pero no puedo, sin embargo, me gustaria conocerte fuera de este ambiente, quien eres de verdad, pero no tengo tu numero, como le hacemos?
Viene mi momento, es ahora cuando se si triunfare en mi juego o solo fue una partida mas, no hay medio es si o no
-No me lo haz pedido, pero es 55 #### ####.
Marco el telefono para confirmarlo, una pequeña vibracion se siente en la mesa procedente de su bolsa, esa pequeña bolsa en la que guarda solo algunos articulos personales y los boletos de cada bebida obtenida, esos boletos que representan el desmpeño de su trabajo y el sueño del iluso cliente que cree que puede comprar la atencion deseada.
-Ya ves? Si es.
-Y como lo guardo, ni modo que como "Madison".
-Me llamo Diana.
-Ese nombre me gusta mas.
-A mi tambien.
-Bueno Diana, entonces no queda nada mas que decir hasta luego.
Nos despedimos de nuestras acompañantes al mismo tiempo que pedimos la cuenta.
Damos un ultimo vistazo, pagamos redondeando para ya no esperar el cambio, nos dan el pase de salida y nos retiramos.
Veo a mi dama sola, en un sillon olvidada, ya a esa hora nadie le hara caso pero no se puede ir, me acerco para darle el ultimo adios, el ultimo beso.
Salimos de lugar, llueve, sigo mi camino sin volver la vista, se que hoy gane y perdi.
Dentro de ocho dias o quince o en un mes regresare y se que no encontrare a la que hoy fue la dueña de mi, pero seguro encontrare a alguien mas con quien jugar
-- Gracias por tomarte el tiempo para leerme
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