lunes, 1 de agosto de 2011

Relato Familiar, La injusticia que cambio a una familia

*El siguiente relato no es mio, me lo paso una amiga para que lo publicara, espero lo lean y reflexionemos acerca del tema, recuerden que el pueblo no le debe de temer al gobierno, es el gobierno quien le tiene que temer al pueblo"*

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En México en lugar que las autoridades comprueben que realmente uno es culpable, uno debe gastar miles de pesos y comprobar que es inocente.

La legitimidad de los hechos aquí descritos puede corroborarse en la declaración que rindieron las victimas de una injusticia más en el país, al igual todas las irregularidades que se presentan en su caso se puede comprobar en el expediente del caso.

Los nombres han sido omitidos y el nombre del amigo cambiado por seguridad de los inculpados.

JUNIO
El mes que cambió la historia de una familia

En la madrugada del pasado 15 de junio la familia García recibió la terrible noticia de la dolosa perdida de un miembro del árbol genealógico, su abuela materna. Casi de forma inmediata planearon un viaje inesperado hacia el lugar donde ella residía en el Estado de Hidalgo, partiendo del lugar donde radicaban, la fronteriza ciudad de Nogales, Sonora. Haciendo la travesía terrestre por el estado de Sonora, Chihuahua, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Querétaro y finalmente Hidalgo. La tarde del 16 de Junio arribó la familia al pueblo de la abuela para realizar los rituales funerarios tradicionales (velación del cuerpo y sepelio).

El hijo mediano de la familia se puso en comunicación con un amigo suyo que conoció cuando estudiaba la preparatoria en la frontera de Nogales, el cual se mudó a otro estado cuando terminó sus estudios y actualmente cursa el nivel superior en la ciudad de Puebla, Puebla. Le explicó el motivo por el cual estarían por algún tiempo en la región, su amigo decide acompañarlos en la pena que embargaba a la familia llegando el domingo al poblado donde se encontraban para acompañarlos en el novenario, además serviría para convivir con su amigo con el que hacía años no veía. Hospedándose en casa de la abuela, lugar donde se realizaban los rosarios.

El día martes 21 de Junio Fermín tenía que regresar a su ciudad de residencia (Puebla, Pue.) para realizar actividades relacionadas a sus estudios. En forma de estimación y de agradecimiento por la compañía, el hijo mediano planteó a sus padres la idea de llevarlo, ellos no mostraron ninguna objeción afirmando que lo llevarían esa misma noche.

Al terminar el rosario respectivo y después de convivir un rato entre los asistentes, se dispusieron a emprender el viaje. Pasaron a dejar a un tío y a su familia, que residen en Tlaxcala sobre la misma ruta por donde pasarían para ir a Puebla. En la casa se quedaría otro tío, pero lo convencieron entre todos para que los acompañara a dejar a Fermín y no se quedara solo en la casa.

Cuando llegaron a Tlaxcala a la casa donde vivía el tío y su familia dejaron estacionado el auto del otro tío en el garage de su casa para pasar por él en el trayecto de regreso. De esta manera se acomodaron todos en el auto familiar y continuaron con el viaje para dejar al amigo. Durante las autopistas que conducen a la capital poblana todo transcurrió de forma normal. Al entrar a la ciudad aproximadamente a las 11:15 p.m. le preguntaron al amigo cual era la ruta a tomar para poder llegar a su domicilio, indicando éste que su domicilio se encontraba cerca del centro comercial “Angelopolis”. Pasaron por diversas avenidas centrales de la ciudad, tomaron una avenida que tiene por nombre “circuito angelopolis” al finalizar dicho circuito se dieron cuenta que era una calle sin salida y conducía a un conjunto habitacional. Fermín llevaba apenas menos de un año viviendo en la capital poblana por lo tanto todavía no conoce bien la ciudad. Cuando se dieron cuenta que estaban extraviados Fermín por no querer causar más molestias planteó la idea de tomar un taxi que lo trasladara a su domicilio. De esta manera recorrieron de manera inversa el circuito por el cual se habían extraviado hasta llegar al entronque de una de avenida. Dejaron a Fermín y casi de forma inmediata pasó un taxi. Antes de abordar la unidad la madre de familia preguntó a Fermín si disponía de efectivo para cubrir el costo del servicio, afirmando que sí y agradeciendo por el favor de llevarlo a su ciudad se despidió de la familia. Su amigo el hermano mediano de la familia, le dijo a su amigo que le enviara un mensaje vía celular confirmando la llegada a su casa para evitar preocupaciones.

El automóvil público se puso en marcha, al igual que el auto tripulado por los cinco miembros de la familia en compañía del hermano materno. En el trayecto de regreso recorrieron las mismas avenidas que hacía unos minutos acababan de transitar, haciendo mención en constantes ocasiones que les gustaría haber realizado dicho viaje durante el día para poder apreciar mejor la ciudad, puesto que no la conocían.

Al salir de la zona urbana y entrando a la autopista México-Puebla, algunos miembros de la familia sentían la necesidad de hacer uso de algún sanitario. Se detuvieron en una gasolinera que se encontraba a su paso. Sin descender del vehículo pudieron observar que los sanitarios se encontraban cerrados, así que se incorporaron nuevamente a la carretera. Recorrieron alrededor de 6kms hasta que encontraron una estación abierta y un restaurante que tenía el servicio se sanitarios disponible. Descendieron la madre, el padre, el hermano mayor y el menor; quedando en el automóvil el tío y el hermano mediano que se encontraba en la parte trasera del vehículo hablando por teléfono celular con una amiga suya de Nogales, Sonora. Dentro de las instalaciones del restaurante los hermanos se encontraban charlando sobre asuntos triviales mientras observaban lo que vendían (artesanías, dulces regionales, suvenir y vinos). Cuando vieron que el padre salió del sanitario se dispusieron a continuar el viaje. Al momento de subirse al vehículo nuevamente la madre le propuso a su hermano (el tío) cambiar de lugar (el lugar del copiloto), ella se sentía fatigada y deseaba dormir un poco hasta llegar a la casa de la abuela donde habían dejado velas y cirios encendidos, así como luces de la misma casa pues habían estimado que no tardarían en volver.

Los hermanos al salir del sanitario observaron a sus padres en el auto listos para continuar el viaje, así que a paso apresurado el hermano mayor compró dos presentaciones de dulces regionales (borrachitos). Cuando salieron del lugar la madre preguntó a sus hijos que es lo que habían comprado, mostrándole los dulces adquiridos sugirió regresaran a comprar también dulces de camote. Al igual que unos momentos antes, el hermano mayor realizó la compra sin ningún problema. Regreso al auto y ocupo su lugar.

Cabe señalar que todos los tripulantes ocupaban el mismo lugar que tomaron al emprender el viaje en un solo vehículo después de dejar al otro tío y su familia en su domicilio, los únicos que intercambiaron sus lugares fueron la madre y su hermano. Quedando acomodados de la siguiente manera: el padre manejando, el tío de copiloto, la madre en el asiento trasero detrás del piloto, el hijo mayor en medio, el hermano menor atrás de su tío y el hermano mediano en la parte trasera recostado sin zapatos hablando por celular con su amiga.

El auto se puso en marcha retomando la autopista, recorrieron un par de kilómetros cuando el conductor se percató que una patrulla se aproximaba. Tomando las medidas necesarias disminuyó su velocidad por precaución y se orilló para que la unidad de seguridad pública pasara. La patrulla disminuyó su velocidad pero no los rebasó ni les marco el alto en ningún momento. El padre al percatarse de ello se incorporó nuevamente retomando poco a poco la velocidad que llevaba, conforme avanzaban se percataron que mas patrullas se unían a la marcha de la primera.
Al poco tiempo los letreros anunciaban la proximidad de la caseta de cobro de la autopista México-Puebla. Al llegar a la caseta el padre se disponía pagar la cuota establecida, cuando en ese mismo instante una patrulla detuvo su marcha justo detrás del vehículo de la familia. Un tripulante policiaco ordenó por el altavoz que bloquearan el paso. La madre apresuradamente saco un billete para pagar y dejar libre el carril para que los “agentes del orden” siguieran su persecución. El padre pagó. Mientras la madre y sus hijos volteaban hacia donde se encontraban las patrullas, observaron como policías con armas de alto poder en sus manos descendían apresuradamente de sus unidades rodeando y encañonando el auto donde viajaban. El padre al no percatarse de dicho acto se disponía avanzar. El hijo mediano gritaba que no avanzara que se detuviera. Inmediatamente el pánico se apoderó de la familia, fueron segundos de angustia e incertidumbre. Los uniformados golpeaban el auto familiar fuertemente con sus manos y sin dejar de apuntar ordenaron que descendieran de la unidad. El hijo menor fue el primero en bajar, uno de los uniformados lo tomó por los cabellos y lo azotó sobre el cristal de la parte lateral del automóvil, le decía -¿donde hijos de la chingada dejaron las armas?-. Al bajar el hermano mayor también un “elemento de policía” lo tomó por la fuerza y llevó hacia la parte de atrás del automóvil donde lo obligó de un golpe en la parte trasera de las rodillas a ponerse boca abajo golpeándolo en repetidas ocasiones en la cabeza con la cacha de la pistola mientras le hacia la misma pregunta -¿donde hijos de la chingada dejaron las armas?- El hermano mayor contestó que no tenían armas. El elemento de seguridad contestó –no me quieras ver la cara de pendejo-, cortando cartucho de su arma en repetidas ocasiones diciendo -mírala pendejo esta cargada- . Cuando a la única mujer y madre de familia la obligaban a descender por el nerviosismo no lograba desabrochar el cinturón de seguridad, cuando finalmente lo consiguió la obligaron a ponerse boca abajo cayendo su bolso de mano que traía sobre las piernas en la guarnición de la caseta contigua, conteniendo en su interior la cantidad de $8,000.00MN dinero que estaba predestinado para su viaje de regreso a Nogales. Pidió a los policías le permitieran recoger su bolso pero ellos hicieron caso omiso de la petición de la madre. Cuando por fin estuvo boca abajo recibió fuertes golpes en su espalda y sus costillas por parte de las fuerzas municipales, a lo que a su vez decían –pinche vieja cabrona dime donde esta la mujer- . Ella desconcertada respondió – no sé de que mujer me están hablando-, a lo que una elemento con aspecto homosexual le repitió –no te hagas pendeja y ya dime donde dejaste las armas y a la vieja –, repitiendo ella de forma negativa- no, no sé de que me estas hablando- . Al responder esto giró su cabeza hacia el lado derecho viendo como sometían a sus hijos, como pateaban a su hijo el menor y como le ponían el pie sobre la nuca a su hijo mayor haciendo presión sobre su cabeza ocasionándole una contusión en el pómulo derecho. Al hermano mediano lo bajaron por la fuerza no dándole tiempo siquiera de ponerse los zapatos, puesto que él venía descansando en la parte trasera del vehículo. Le ordenaron inmediatamente que se acostara boca abajo sobre el mojado pavimento, no poniendo resistencia alguna y sabiendo que todo era una confusión obedeció inmediatamente. Pidió a los uniformados le permitieran ponerse sus zapatos y a lo que estos contestaron –que tus zapatos ni que la verga pendejo- .En cuanto se recostó de la forma en que los oficiales le ordenaron le propinaron con salvaje brutalidad un puntapié en la cara comenzando inmediatamente a sangrar. Él insistió que lo dejaran ponerse los zapatos, repitiéndole ellos –déjate de mamadas pendejo y dime donde están las putas armas y lo que se chingaron- , contestando a los elementos – no se de que armas me están hablando-; seguido por una lluvia de golpes por parte de los policías.
El tío descendió al igual que el resto de la familia sin poner resistencia alguna y por su propia voluntad abriendo el la puerta del auto, recibiéndolo con arma en mano un elemento de policía lo jaló por los cabellos tirándolo al pavimento mojado por la lluvia nocturna golpeándolo, insultándolo e interrogándolo de la misma manera como al resto de la familia.
De forma inmediata bajaron al conductor y padre de familia, impresionado por los acontecimientos veía con prepotencia como masacraban a su familia. Lo recibieron con insultos y golpes como al resto de su familia.

A todos al momento de amagarlos les exigieron colocaran sus manos detrás de la cintura, apretando las esposas fuertemente sin medida. Primero trasladaron al conductor y a su copiloto a una de las patrullas, para ser precisos en la que estaba exactamente atrás de el vehículo en el que se trasladaban. Cuando estaban siendo subidos a la parte trasera de dicho transporte de seguridad municipal, al resto de la familia por la fuerza los ponían de pie. El hijo mediano hacía mención que no había ninguna justificación para su detención, recibiendo aún mas golpes por parte de los uniformados. Esposados fueron subidos a diversas unidades. El elemento que resguardaba al hijo mas chico de la familia y el único menor de edad entre los detenidos, realizó un disparo el cual paso rozando el cuerpo del menor de edad que por fortuna no resultó herido. Los empleados de la caseta se tiraron al suelo al escuchar los disparos; el hijo mediano gritaba desesperadamente con una impotencia de no poder hacer nada por su familia – papá, ¿Dónde está mi papá?-, creyendo que el disparo que escuchó había herido a su padre. Al escuchar sus gritos de desesperación los oficiales contestaron nuevamente con agresiones físicas para que se callara.

El menor de edad cuando escuchó el disparo sintió un golpe en su cuerpo y pensó –ya me dispararon en la pierna-, pero en realidad le ocasionaron una lesión en la pierna derecha producida por el pavimento desprendido a causa del impacto de bala. La madre pensó que le habían disparado a su esposo, mientras el padre se dijo a sus adentros –ya le dispararon a mi hijo menor-. En medio de la confusión el hijo mayor volteo hacia el lugar donde había escuchado la detonación alcanzando a observar una nube de humo como se disolvía en medio del violento ambiente. Un miembro de los policías se comenzó a quejar, al parecer resulto herido por la esquirla que había rebotado en una de sus extremidades inferiores. Otro de sus compañeros preguntaba incesantemente – ¿a quien se le salió el tiro, quien fue el pendejo?-.

Alguno de los tantos elementos que arribaron a la caseta llevaba a la madre con sus hijos con la cabeza agachada y sus manos hacia atrás, dijo –fue a estos cabrones, estos traían fuscas-. Ya estando en la batea de la patrulla y a punto de subirlos llegó un elemento y le dijo a otro oficial- fue a estos hijos de la verga al que se salió el cuete-, preguntando el otro – ¿a quién?-, contestándole de forma afirmativa y segura- a este hijo de su puta madre- ;señalando al menor de los hijos. Propinándole más golpes de los ya recibidos.

Después de golpear al menor de edad lo subieron a otra patrulla separándolo de los demás miembros de su familia. Subiendo a todos en la batea y como si fueran animales que los llevaran al matadero, esposados con las manos hacia atrás, boca abajo y las piernas levantadas transportaron a la familia en tres patrullas. En una iban el hijo menor, en otra la madre y el hijo mayor; en una tercera el hijo mediano, el padre y el tío.

Las patrullas con las sirenas encendidas comenzaron a avanzar. Durante el camino se escuchaban insultos y cierto tipo de burlas. Unos oficiales jactándose decían –ahora si nos van ascender gracias a estos hijos de su puta madre-, sintiéndose muy orgullosos por la detención que acababan de realizar. Aún avanzando continuaban golpeando a los detenidos, en la patrulla donde trasladaban a la madre y a su hijo mayor uno de los incompetentes elementos dijo –a esta vieja le quiero meter la verga por su culpa me pegue en los huevos-, afirmando que efectivamente ese elemento fue el que realizó el disparo. Una mujer policía pateaba al hijo mayor mientras decía –yo soñé con esto, mis sueños siempre son exactos. Soñé que agarraba a estos pendejos –, y añadió en tono vulgar – si sueño que cojo, cojo y muy rico –, respondiéndole otro policía – ¿Aún recuerdas cuando te la metí? –. Respondiendo ella con tono de recuerdo – claro que si papito –.

En las tres patrullas se respiraba miedo e incertidumbre, la familia no sabía hacia donde los llevaban. En un momento pensaron que se trataba de un secuestro, que los elementos eran falsos. El recorrido fue largo, sin saber con exactitud de cuantos minutos. Para los inculpados fueron horas, sin saber ellos la ubicación de las calles ni por donde pasaban puesto que iban acostados boca abajo y con el rostro cubierto en todo momento. De esta manera llegaron a una comandancia, al momento en que llegaron a aquel lugar todo fue terror para cada uno de los miembros de la familia. Todos pensaron que tal vez morirían y que sería hasta ese momento en que sus corazones dejarían de latir ya que el simple hecho de oír los gritos de cada uno de los integrantes de la familia era algo que simplemente no se puede describir e con palabras.

Cuando llegaron a la comandancia los bajaron de las respectivas patrullas en las que fueron trasladados. Al hijo menor bruscamente lo acostaron haciendo uso de palabras correspondientes a un lenguaje “vulgar” como era de esperarse. También hicieron por enésima ocasión uso de la violencia física pegándoles en la espalda a él y a su padre por el simple hecho de haber preguntado donde estaba su madre en aquellos momentos.

Mientras todo esto ocurría, al hijo mediano lo llevaron a un cuarto con pareces de ladrillo y piso de cemento donde lo tiraron de bruces al piso para comenzar a torturarlo. Aproximadamente seis elementos de la policía municipal lo empezaron a golpear nuevamente con igual agresividad, después llego un “supuesto comandante” el cual preguntó al hijo mediano -¿vas hablar?, ¿Dónde están las armas?-. El hijo como pudo trató de explicar a sus torturadores que solo habían ido a Puebla dejar a un amigo de él, por lo que los policías trajeron una bolsa plástica diciendo –vamos a ver sino hablas hijo de tu puta madre-. Enseguida le colocaron la bolsa en la cabeza tratando de asfixiarlo. El hijo mediano luchaba por su vida. El supuesto “comandante” le preguntaba a su victima – ¿ya vas hablar hijo de la chingada?- , el hijo por la falta de oxigeno dijo que sí. Le retiraron un poco la bolsa aprovechando tomó el aire que pudo y trató vanamente de explicar nuevamente que solo habían ido a Puebla a dejar a un amigo suyo. Por lo que al no obtener la respuesta deseada colocaron nuevamente la bolsa en su cabeza en intento de asfixia, repitiendo la misma escena en incontables ocasiones hasta que en una de esas el cuerpo del hijo victima de la brutalidad policiaca no pudo resistir más y empezó a ceder ante la falta de oxígeno, prefería morir en ese instante antes que culparse de algo que jamás cometió. Al ver que el cuerpo de su victima dejaba de moverse, el torturador retiró la bolsa de la cabeza de su victima, inmediatamente el hijo comenzó a lanzar bocanadas de aire mientras su sistema respiratorio trataba de restablecerse. Quedando de esta manera tirado sobre el piso de cemento semiinconsciente.

Después de torturar al hijo mediano, prosiguieron a practicar el mismo método con el resto de la familia. A todos les colocaron la bolsa plástica en la cabeza a excepción del padre y el hermano mayor, pero sin embargo a ellos también los golpearon salvajemente. Con gritos de desesperación sumidos en llanto y angustia la madre gritaba que su hijo era menor de edad que no le hicieran daño; pero a los policías no les importó las suplicas de la madre, torturando al hijo mas pequeño de igual manera que a los demás miembros de la familia. En uno de los incontables golpes que le propinaron al hijo menor le desprendieron un pedazo de un diente. Sentía como el dolor poco a poco se apoderaba de su cuerpo, las esposas apretaban fuertemente sus muñecas obstaculizando el fluido sanguíneo. Los minutos posteriores fueron (los que podría afirmar) los mas feos que estaban por sucederle en la vida del menor. Incesantemente sus torturadores hacían la misma pregunta una y otra vez-¿Donde dejaron las armas?-, el menor respondió con un grito lleno de dolor, impotencia y de miedo -¡No traemos armas, nunca hemos disparado alguna en la vida, somos gentes de bien!- Sin embargo como era de suponer ellos se aferraban a lo mismo, por lo cual pidió a uno de los oficiales que inmediatamente le diera una bolsa plástica (la cual era de color negro) para después ponerla en la cabeza del menor. Al igual que a su hermano, apretaron la bolsa haciendo imposible la respiración. La victima de 17 años entrecortadamente gritaba a los oficiales -no traemos armas-, pero ellos jamás hicieron caso de aquellos gritos que él emitía, por lo que continuaban apretando la bolsa sobre la cabeza de su victima diciendo- cuando quieras hablar cabrón me dices, ¿quieres hablar?- a lo que él respondía siempre lo mismo. Pasaron unos instantes más y con la respiración entrecortada le dijo al oficial que lo estaba torturando -solo vinimos a dejar a un amigo de mi hermano- a lo que ellos preguntaron -¿Cómo se llama el amigo?-Fermín – respondió él y fue así como al menor lo dejaron de torturar. Después lo llevaron al mismo cuarto donde estaba su hermano mediano tirado semiinconsciente, lo recostaron justo a un de él. El menor de edad se alarmó al percatarse que su hermano no emitía ningún sonido, ni se movía y había sangre en aquel lugar. Se tranquilizó levemente cuando poco a poco escuchó la respiración de su hermano.

La pesadilla no terminaba allí, escuchaba que su madre ya se encontraba en el mismo cuarto detrás de ellos. No podía verla puesto que se encontraba recostado boca abajo y por los golpes recibidos su cuerpo se resentía e imposibilitaba sus movimientos. Escuchó cosas que nunca en la vida le hubiera gustado oír. Escuchaba como su madre era golpeada y torturada al igual que habían hecho con dos de sus tres hijos, a esa persona que les había llenado su vida de tantos lindos momentos y que ahora la estaban golpeando. La impotencia que sentía por aquel acto de los policías municipales lo hacia sentir demasiada desesperación por el hecho de que no podía hacer absolutamente nada mas que estar a merced de sus torturadores; de aquellas personas supuestamente “cuidadores del orden” y escuchaba los gritos de desesperación de su progenitora mientras la golpeaban e intentaban asfixiarla con la bolsa plástica como momentos antes habían hecho con él.

Después de algunos minutos fueron llevando a los demás integrantes de la familia al mismo cuarto, haciendo tirarse boca debajo de la misma manera que los hijos que ya se encontraban allí. Enseguida comenzaron a pedir los datos generales a cada uno de las personas que habían sido victimas de una injusticia terrible que haría que sus vidas ya no fueran las mismas desde aquellos momentos en que toda esta terrible historia comenzó a suscitarse. Sin embargo fueron demasiadas las veces que les pidieron sus datos generales, al igual que las fotografías que los integrantes de la policía les tomaban, provocando que el miedo que sentían fuera incrementando considerablemente. Posteriormente fueron levantando a cada uno de los miembros de la familia y llevados nuevamente a las patrullas con el rostro cubierto, subiéndolos con violencia hacia la batea de las camionetas. Escuchaban como los miembros de la policía municipal decían -si son estos, los va a cargar la verga, van a valer madre-.

En aquellos momentos miles de cosas pasaban por la mente de cada uno, pensaban que tal vez los matarían o que los torturarían hasta dejarlos inconscientes. Finalmente las patrullas se pusieron en marcha con las sirenas encendidas las cuales percibía la familia inculpada como el sonido más feo y aterrador que jamás habían oído antes. Fue largo el tiempo que las patrullas estuvieron en marcha, llegó un momento en el cual se detuvieron todas las patrullas y nuevamente le preguntaban al hermano mediano que si él había disparado el arma, el contestó - no, ni siquiera he tocado un arma en toda mi vida-, al escuchar su respuesta los miembros policiacos comenzaron a burlarse sarcásticamente pero siguieron hostigándolos con la misma pregunta una y otra vez. Después de un lapso las patrullas se pusieron nuevamente en marcha, siendo esta vez el ministerio público el lugar establecido como el punto de llegada.

Cuando llegaron al ministerio público los condujeron a un pasillo. La familia golpeada, algunos con el rostro ensangrentado trataban inútilmente de hacerles entrar en razón que ellos solo habían ido a Puebla a dejar a un amigo de su hijo mediano. A su vez pedían hablar con alguien que les explicara el porque de tan injusta detención, pero los policías no hacían caso ignorándolos completamente.
El hijo mediano con el rostro cubierto en sangre y el cuerpo adormecido a causa de tan salvaje golpiza, decía -¿con quien podemos hablar?, debemos hablar con alguien que nos explique porque nos detuvieron, están violando nuestras garantías individuales y nuestros derechos civiles-. Los policías lo ignoraban totalmente, por lo que pudo demostrarse fácilmente que no contaban con ninguna clase de educación, ni preparación ética, mucho menos profesionalismo. Cuando estaban en el pasillo les ordenaron hincarse con el rostro hacia la pared con las manos esposadas hacia atrás de la cintura, posteriormente les tomaron huellas dactilares y les aplicaron la prueba de pólvora para corroborar que ellos realmente habían disparado armas como lo señalaban los policías, así mismo durante esos minutos les fueron retiradas sus pertenencias personales (carteras, celulares, cinturón, etc.), cosa que al hacerlo en ningún momento les entregaron recibo o documento alguno en el cual estipulara las pertenencias y cantidad en efectivo que llevaba cada uno de los detenidos.

Cuando estaban de vuelta en el pasillo al tío lo llevaron a un pasillo continuo donde lo siguieron torturando, los demás miembros de la familia escuchaban la golpiza que le propinaban al tío que los había acompañado solo por no quedarse solo en la casa de la abuela. Estaban aterrados al escuchar los gritos de dolor que emitía el miembro de su familia, tenían miedo que no conforme con la tortura ya recibida por parte de los policías municipales fueran golpeados nuevamente, como lo estaban haciendo con el tío. Fue alrededor de una hora de sufrimiento y tortura, seguían interrogándolo diciendo -no se hagan pendejos y ya dinos donde están las armas, tu dices hasta que horas quieras que te dejemos de madrear- . La tortura continuaba, lo hincaron en un palo de escoba con las rodillas sobre el palo golpeando el palo hasta casi destrozarle las rodillas. Cuando finalmente se cansaron de golpearlo lo llevaron al pasillo donde se encontraba el resto de la familia y allí pasaron la noche hincados con el rostro hacia la pared. El hijo mediano se desvaneció nuevamente, los policías al ver lo afectado que estaba a causa de los golpes que ellos mismos le habían dado, le retiraron momentáneamente las esposas. De igual manera el tío doblemente torturado no podía mantenerse hincado como sus torturadores le ordenaban.

Cuando finalmente llegó la luz del día fueron llevados dentro del mismo edificio a unos separos donde nuevamente les pidieron sus datos generales y fueron fotografiados en incontables ocasiones para después encerrarlos en diferentes celdas. Durante esa mañana, fueron sacados de sus celdas en las que se encontraban en diversas ocasiones, sin antes haber pasado por cierto numero de preguntas que los agentes les hacían. Una vez puestos a disposición del ministerio publico la madre fue golpeada nuevamente al momento que todos los demás estaban siendo sacados y pasaban por la celda de la madre; escuchando como la agente de la policía municipal de aspecto lesbiana la golpeaba diciendo –mira vieja pendeja, tus hijos ya se declararon culpables es mejor que cantes y ya nos digas donde chingados están las armas, la prueba de la pólvora salió positiva, y ya agarramos al pinche amiguito que según ustedes vinieron a traer-. El padre en una de las ocasiones en que fue sacado de su celda supuestamente le dijeron que lo llevarían para que rindiera su declaración, siendo llevado a una oficina pero cual fue su sorpresa que una vez situado en dicho lugar le colocaron una venda blanca alrededor de la cabeza donde fue interrogado y golpeado con igual brutalidad por los miembros del ministerio publico. Mientras tanto los demás estaban esposados a unas bancas afuera de la oficina donde se encontraba el padre, estaban siendo interrogados nuevamente por los agentes ministeriales. Después agentes del ministerio publico llevaron al hermano mediano a una de las oficinas de aquel lugar donde le hicieron cierta serie de preguntas, él explico que en su teléfono celular se encontraba registrado el mensaje que Fermín le envió al momento de llegar a su domicilio después de haber tomado el taxi la noche anterior momentos antes de su detención. Los agentes ministeriales se pusieron en contacto con Fermín por medio de mensajes de texto para verse en algún lugar de la ciudad para asegurarse de que los inculpados decían la verdad. De esta forma los agentes salieron del inmueble en compañía del hijo mediano quien seguía descalzo, para encontrarse con su amigo. A los demás los regresaron a sus celdas.

Después de encontrar a Fermín en el lugar acordado se dirigieron nuevamente a las instalaciones del ministerio publico donde al llegar el hijo mediado rindió su declaración. Aproximadamente a las 6:15 de la tarde el hijo mediano terminó de declarar y fue hasta ese entonces cuando se le permitió realizar una llamada para dar aviso a sus familiares que se encontraban detenidos, quienes al recibir la llamada en las siguientes horas llegaron a las oficinas donde se encontraba detenida la familia. Es decir, que desde su detención transcurrieron cerca de18 horas hasta que se les permitió dar aviso a sus familiares sabiendo que el ministerio público tiene un lapso de 48 horas para determinar la situación de los detenidos; también es importante mencionar que en varias veces fueron pasados a un cuarto en el cual la parte acusadora los veía a través de una vidrio, según con la intensión de identificarlos a cada uno afirmando sin miedo a equivocarse (como lo dice en su declaración) que ellos eran los que se habían metido a robar.

Después de algunas horas fueron pasando a declarar los hechos a cada una de las victimas y en algunas ocasiones los llenaban de falsas esperanzas con palabras que afirmaban que saldrían libres en el transcurso de ese mismo día, lo cual nunca pasó. El encargado del ministerio publico envió a agentes a verificar el domicilio de los inculpados en Emiliano Zapata municipio de Hidalgo y a fotografiar el domicilio donde como habían explicado los detenidos había veladoras y sirios encendidos por el novenario de la abuela recién fallecida. De igual manera envió a conseguir los videos de la caseta donde fue detenida la familia y por donde habían pasado minutos en compañía del hijo mediano. Todo ello para corroborar que los inculpados decían la verdad.

Una vez que todos terminaron de declarar se les dio a conocer la lista de delitos que se les imputaban, los cuales eran: robo calificado, tentativa de homicidio, daño en propiedad ajena doloso, privación ilegal de la libertad y contra funcionarios públicos. Eran falsamente señalados como los causantes de un robo a casa habitación, donde habían amagado a los inquilinos, habían robado cerca de $75,000 en diversos bienes (en la ratificación de la parte acusadora elevan los supuestos daños a $150,000), habían tomado a una persona como rehén y se habían enfrentado a balazos contra la policía de Puebla. Persecución que los incompetentes policías señalan termino en la caseta donde la familia fue detenida.

La familia de los inculpados trabajaba arduamente para demostrar la inocencia de sus seres queridos. Durante la madrugada del día jueves fueron llevados por parte de los elementos ministeriales a la cruz roja para atender el dolor y las heridas que cada uno padecía en ese momento, dicha revisión médica se logró gracias a la incesante petición de los familiares.
Al día siguiente los inculpados firmaron un documento en el cual se establecía la autorización de manejar el caso a 3 abogados particulares contratados por la familia.

Durante el tiempo que habían estado en el ministerio público se efectuó una inspección minuciosa del vehículo en el que viajaban cuando se suscitaron los hechos. Con el fin de buscar pruebas que “afirmaran” que habían sido ellos los que habían efectuado el robo. Sin embargo no encontraron pruebas que les demostrara culpabilidad y por el contrario encontraros pruebas que demostraban su inocencia como las cajas de dulces que habían comprado minutos antes de la detención y los tickets de la caseta de cobro arco norte y de la autopista México-Puebla. Dichos tickets muestran la hora en que la familia cruzó por dichas casetas y el corto tiempo que permanecieron en Puebla solo para ir a dejar al amigo del hijo mediano. Al igual la prueba de pólvora salió negativa por lo tanto existe una prueba más que la familia inculpada no disparó como los policías incompetentes lo señalaban. Ni tampoco se encontró ningún tipo de arma, ni nada de lo supuestamente robado.

En ningún momento existió ninguna prueba de que eran culpables, simplemente las autoridades parecían no escuchar razones por lo cual habían viajado a Puebla y el porque se encontraban en esos momentos al sur del país. De esta manera y con tan notable negligencia por parte de las autoridades municipales y ministeriales, la encargada de tomar la decisión acerca del caso dentro de las 48 horas dictaminó la culpabilidad por los delitos que se les señalaba. Cabe señalar que a Fermín en ningún momento se le permitió declarar, y que la encargada del ministerio publico al ver los videos de las casetas por los que minutos antes a la detención había pasado la familia, señaló que los videos no eran visibles, por lo tanto esa prueba que señalaba la total inocencia de la familia no era valida.

Al ser dictaminados culpables trasladaron al menor de edad a un tutelar para menores separándolo así entre angustia y dolor de su familia. A los adultos restantes los llevaron al cereso del municipio de Cholula de la misma entidad. La decisión causo inconformidad e impotencia entre los familiares, pues los agentes del ministerio público siempre les afirmaron que se encontrarían en libertad en cualquier momento y no había porque alarmarse.

Con tanta impunidad y como muchos casos de injusticia que se ven en la sociedad actual fueron internados en el CERESO de Cholula, Puebla; donde permanecieron encerrados durante una semana hasta que tras incesantes trabajos y unión familiar, así como apoyo de personas de Nogales Sonora cercanos a la familia pudieron demostrar su inocencia y fueron liberados por falta de pruebas para procesar.

La parte acusadora compuesta por los policías municipales y la familia asaltada apeló la decisión del juez de liberar a la familia. El proceso continúa ahora en niveles jurídicos superiores, aun no quedan absueltos de los delitos que se les pretende injustamente culpar. En cualquier momento se les puede dictar orden de aprensión y ser encarcelados por delitos que jamás cometieron.

La injusticia en México alcanza niveles inimaginables, ahora la familia vive en angustia constante pues en cualquier momento pueden ser detenidos y encerrados nuevamente. Poco a poco tratan de retomar sus vidas y buscan la forma de saldar una deuda que asciende a más de $100,000 M.N, por los gastos generados para su defensa y conseguir su libertad. Además de que la policía municipal les robó cerca de $18,000 en efectivo y diversos bienes.

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